10 de Agosto de 2016 / Santiago de Chile / Contralobos, Blog Cristiano.

 

Estudio Bíblico: “Conociendo a Dios”

 

Primera Parte: “Los atributos de Dios

 

2ª Sesión: “LOS DECRETOS DE DIOS”

 

Textos Claves

 

“ Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman, esto es, a los que son llamados conforme a su propósito” / Romanos 8:28

 

“conforme al propósito eterno que realizó en Cristo Jesús, nuestro Señor” / Efesios 3:11

 

Antes de hablar de “decretos”, veamos que significa esta palabra:

 

decretar.

(De decreto).

  1. tr.Dicho de la persona que tiene autoridad o facultades para ello: Resolver, decidir.
  2. tr.Dictar un decreto.

 

decreto

Del lat. decrētum.

  1. m. Decisión de un gobernante o de una autoridad, o de un tribunal o juez, sobre la materia o negocio en que tengan competencia.
  2. m. desus. Dictamen, parecer.

 

En resumen, un decreto se debe cumplir sí o sí.

 

El decreto de Dios:

El decreto de Dios es su propósito o su determinación respecto al Orden Macro de las cosas futuras. El decreto de Dios es UN sólo acto de su mente infinita acerca del futuro, para nosotros es difícil entender esto porque nuestras mentes sólo pueden pensar en ciclos sucesivos, a medida que surgen los pensamientos y ocasiones; pero Dios ejecutó su Decreto una vez en la eternidad.

 

El conocimiento Divino no procede gradualmente, o por etapas: (Hechos 15:18). “Conocidas son a Dios desde el siglo todas sus obras” . Las Escrituras mencionan los decretos de Dios en muchos pasajes y usando varios términos:

 

  1. “Decreto” en Salmo 2:7 (Yo publicaré el decreto…)
  2. “Determinación eterna” en Efesios 3:11
  3. “Determinado consejo y providencia”en Hechos 2:23
  4. El misterio de su “voluntad” en Efesios 1:9
  5. Él también “predestinó” en Romanos 8:29
  6. “Beneplácito” en Efesios 1:9

 

Los decretos de Dios son llamados sus “consejos” para significar que son perfectamente sabios. Son llamados su “voluntad” para mostrar que Dios no está bajo ninguna sujeción, sino que actúa según su propio deseo, en el proceder Divino, la sabiduría está siempre asociada con la voluntad, y por lo tanto, se dice que los decretos de Dios son “el consejo de su voluntad”.

 

El hermano calvinista Arthur Pink dice que “Los decretos de Dios están relacionados con todas las cosas futuras, sin excepción: todo lo que es hecho en el tiempo, fue predeterminado antes del principio del tiempo. El propósito de Dios afecta todo, grande o pequeño, bueno o malo, aunque debemos afirmar que, si bien Dios es el Ordenador y controlador del pecado, no es su Autor, de la misma manera que es el Autor del bien.”, pero en realidad Dios ordenó y decretó sólo lo Macro, el Orden de funcionamiento de las cosas, pero no decretó arbitrariamente la voluntad humana, es importante diferenciar entre lo que es el decreto de Dios y la presciencia de Dios, ya que por medio de ésta, Dios conoce todas las cosas de antemano, vale decir, las conoce y las vio pero no necesariamente interviene, mucho menos va a interferir en el “Libre Albedrío” del ser humano, el cuál dota al hombre de responsabilidad ante Dios y es el mismo Dios Soberano que ha permitido y regalado este beneficio al hombre, de manera que no es un robot sino un ser independiente y libre para tomar sus propias decisiones..

 

Si creemos esto que dice el hermano Pink, tendríamos que decir que El pecado procede de Dios, pero sabemos que Dios es Santo.

 

De la misma manera que juzgamos los planos de un arquitecto inspeccionando el edificio levantado bajo su dirección, así también, por sus obras, aprendemos cual es (era) el propósito de Aquel que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad.

 

Dios decretó crear al hombre, ponerle sobre la tierra, y determinó darle libre voluntad; pero también fijó normas y leyes que nos afectan de una u otra forma.

 

Características de los Decretos Divinos:

 

  1. Son, en primer lugar, eternos. Suponer que alguno de ellos fue dictado dentro del tiempo, equivale a decir que se ha dado un caso imprevisto o alguna combinación de circunstancias que ha inducido al Altísimo a tomar una nueva resolución.

 

Esto significaría que los conocimientos de la Deidad son limitados, y con el tiempo van aumentando en sabiduría, lo cual sería una blasfemia horrible. Nadie que crea que el entendimiento Divino es infinito, abarcando el pasado, presente y futuro, afirmará la doctrina de los decretos temporales.

 

Dios NO ignora los acontecimientos futuros que serán ejecutados por voluntad humana; los ha predicho en innumerables ocasiones, y la profecía no es otra cosa que la manifestación de su presencia eterna (Está presente en todo lugar, en todo tiempo, por los siglos de los siglos).

 

La Escritura afirma que los creyentes fueron ESCOGIDOS EN CRISTO (como pueblo y no en forma partícular) antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4), más aun, que la gracia les fue “dada” ya entonces: (2ª Timoteo 1:9). “Fue él quien nos salvó y nos llamó con santo llamamiento, no conforme a nuestras obras, sino conforme a su propio propósito y gracia, la cual nos fue dada en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo” ¿se dan cuenta que esa Gracia nos fue dada, pero EN CRISTO, no en nosotros, por lo tanto Dios amó a Cristo primeramente y por El y a causa de El es que somos escogidos, cuando entramos al Reino de Dios.

 

  1. En segundo lugar, los decretos de Dios son sabios. La sabiduría se muestra en la selección de los mejores fines posibles, y de los medios más apropiados para cumplirlos. Se nos descubre en su cumplimiento; todas las muestras de sabiduría en las obras de Dios que son prueba de la sabiduría del plan por el que se llevan a cabo.

 

Como declara el salmista: (Salmos 104:24). “¡Cuán numerosas son tus obras, oh Jehová! A todas las hiciste con sabiduría; la tierra está llena de tus criaturas”. Sólo podemos observar una pequeñísima parte de ellas, pero, como en otros casos, conviene que procedamos a juzgar el todo por la muestra; lo desconocido por lo conocido.

 

Aquel que, al examinar parte del funcionamiento de una máquina, percibe el admirable ingenio de su construcción, creerá, naturalmente, que las demás partes son igualmente admirables. De la misma manera, cuando las dudas acerca de las obras de Dios asaltan nuestra mente, deberíamos rechazar las objeciones sugeridas por algo que no podemos reconciliar con nuestras ideas (Romanos 11:33). “¡Oh la profundidad de las riquezas, y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables (que no se puede comprender o averiguar) sus caminos!”.

 

  1. En tercer lugar, son libres. (Isaías 40:13,14). “¿Quién ha escudriñado al Espíritu de Jehová, y quién ha sido su consejero y le ha enseñado? ¿A quién pidió consejo para que le hiciera entender, o le guió en el camino correcto, o le enseñó conocimiento, o le hizo conocer la senda del entendimiento?”.

 

Cuando Dios dictó sus decretos, estaba solo, y sus determinaciones no fueron influidas por nada ni nadie externo.

 

Era libre para decretar o dejar de hacerlo, para decretar una cosa y no otra, para elegir en que intervenir y en que no intervenir. Es preciso atribuir esta libertad a Aquel que es supremo, independiente, y soberano en todas sus acciones.

 

  1. En cuarto lugar, los decretos de Dios son absolutos e incondicionales. Su ejecución no esta supeditada a condición alguna que se pueda o no cumplir. En todos los casos en que Dios ha decretado un fin, ha decretado también todos los medios para dicho fin. El que decretó la salvación DE UN PUEBLO (LA IGLESIA) “Pero nosotros debemos dar gracias a Dios siempre por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya escogido (EN CRISTO) desde el principio para salvación, por la santificación del Espíritu y fe en la verdad” (2ª Tesalonicenses 2:13). “Yo anuncio lo porvenir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no ha sido hecho (NOTESE, AÚN NO HA SIDO HECHO). Digo: Mi plan se realizará, y haré todo lo que quiero (Isaías 46:10), NOTESE QUE DICE “Todo lo que quiero”, no dice que Dios hará todo, sino Todo lo que El quiere hacer.

 

Dios “hace todas las cosas según el consejo de su voluntad (designio de su voluntad)” (Efesios 1:11).

 

Junto a la inmutabilidad de los decretos de Dios. La Escritura enseña claramente que el hombre es una criatura responsable de sus acciones, de las cuales debe rendir cuentas, por eso Dios nos ha dado un libre albedrío, para que seamos responsables cada uno ante Dios.

 

Las Escrituras son la Palabra inspirada de Dios, pero fueron escritas por hombres que eran algo más que máquinas en las manos del Espíritu. Cristo es Dios, y también fue hombre. Es omnisciente, más “creció” en sabiduría, Lucas 2:52 dice: “Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres”, es Todopoderoso y sin embargo, fue “crucificado en debilidad” 2ª Corintios 13:4. Es el Espíritu de vida, sin embargo murió. Estos son grandes misterios, pero un día los lograremos entender por completo.

 

El hecho de que Dios sepa todas las cosas de antemano, no significa que el intervenga en todas las cosas o en todas las decisiones humanas o que aprueba todas las cosas que pasan, ni tampoco quiere decir, que Él quiere que acontezcan, porque muchas situaciones ocurren por la voluntad humana y su desobediencia.

 

 

¿Podemos decretar los hijos de Dios?

 

Hay una falsa doctrina que dice que los hijos de Dios podemos decretar, pero veremos por la Palabra que eso es imposible.

 

El pastor Chuy Olivares comenta lo sgte. sobre este tema:

“Si tú declaras, dices, estableces, decretas y todo se hace conforme a lo que tú dices, entonces, ¿para qué quieres a Dios?” — Chuy Olivares.

 

La verdad es que los verdaderos cristianos no podemos decretar nada!! Porque esta falsa doctrina de “declarar y decretar” proviene de la metafísica que repite y repite un “mantra” (palabras o sonidos que según algunas creencias paganas tienen algún poder psicológico o espiritual), la Biblia dice “Y al orar, no uséis repeticiones sin sentido, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería.” (Mateo 6:7)

 

Esto es metafísica (La metafísica estudia los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica), este término nace con Aristóteles quién escribió unos pápiros de carácter esotérico, esta terrible doctrina nace en la antigüa Grecia en el siglo I a.C., pero en el siglo XXVIII renace aprox. En el año 1854, ya que en esos años hay un personaje llamado Phineas Parkhurst Quimby, este hombre fue el padre del “nuevo pensamiento”, el decía que la enfermedad y el sufrimiento tenían su orígen en la forma incorrecta de pensar. Los seguidores de Quimby decían que el hombre podía cambiar su propia realidad a través de la afirmación positiva (confesión).

 

Hoy los profetas de la prosperidad han cambiado el término por “la fuerza de la fe”, pero es lo mismo… metafísica pura. En resumen, lo que tu dices, eso se hace realidad, esto es falso, porque como vimos, sólo Dios puede decretar!!

 

Proverbios 18:20-21: Allí se habla de tener cuidado con lo que uno habla a fin de ahorrarnos problemas innecesarios e incluso la muerte. La  traducción NTV dice así: “Las palabras sabias satisfacen igual que una buena comida; las palabras acertadas traen satisfacción. La lengua puede traer vida o muerte; los que hablan mucho cosecharán las consecuencias”. ¡Acá no se habla de declarar nada!

 

No importa cuánto declares o confieses positivamente cosas que deben suceder, Dios no hará tu voluntad si no está alineada con La Biblia, El es soberano, la Biblia dice en Mateo 6:10 “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo…”

 

ACLARACIÓN:

Declarar es simplemente contar algo. La Palabra de Dios está llena de declaraciones: Los hombres en la Biblia declaran los atributos de Dios, su obra misericordiosa y su promesa de salvación. Pero existe una forma no-correcta de declarar, que consiste en decir algo para que suceda o Dios lo cumpla, como si El estuviera a nuestras ordenes.

 

Conclusión:

 

Negar los Decretos de Dios sería aceptar un mundo, y todo lo que con él se relaciona, regulado por un accidente.

 

Entonces, ¿qué paz, que seguridad, qué consuelo habría para nuestros pobres corazones y mentes? ¿Qué refugio habría al que acogerse en la hora de la necesidad y la prueba? Ni el más mínimo. No habría cosa mejor que las negras tinieblas y el repugnante horror del ateísmo. ¡Cuán agradecidos deberíamos estar porque hay Plan determinado para la humanidad por la bondad y sabiduría infinita de Dios!

 

¡Cuánta alabanza y gratitud debemos a Dios por sus decretos! Es por ellos que “Sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman, esto es, a los que son llamados conforme a su propósito” (Romanos 8:28). Bien podemos exclamar como Pablo: “Porque de él y por medio de él y para él son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amen” / Romanos 11:36.

 

Estudio recopilado, revisado, editado, corregido, ordenado y dictado por: César Angelo

 

Bibliografía:

 

Atte. César Angelo.

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