Escrito el 14 de Agosto de 2014, Publicado el 24 de Enero de 2015

 

Juzgando según La Biblia

por: César Angelo

 

Introducción

 

Muchos cristianos aseguran que no se puede juzgar, tampoco denunciar, que es algo incorrecto. Ellos aseguran que quienes denuncian “les falta amor y que en lo que juzgan, serán juzgados”. Pero, la pregunta es ¿qué dice la Biblia al respecto?

 

Uno de los pasajes más mal empleados de La Biblia es “No juzguéis, para que no seáis juzgados” (Mateo 7:1). Tanto así que hasta los incrédulos lo saben y lo usan de muy mala manera.

 

Si solo leemos este versículo, parece decir que no podemos juzgar, ojo, parece. Pero, debemos estudiar todo el pasaje, porque para interpretar un texto debemos considerar el contexto, lo que está antes y lo qué está después.

 

Antes de continuar quisiera hacer una aclaración de conceptos entre la murmuración y juzgar.

murmurar.

(Del lat. murmurāre).

intr. Hablar entre dientes, manifestando queja o disgusto por algo. U. t. c. tr. ¿Qué está usted murmurando?

intr. coloq. Conversar en perjuicio de un ausente, censurando sus acciones. U. t. c. tr.

Hablar mal de una persona sobre alguna cosa o queja sobre ella, sin antes haberla conversado directamente con ella. (En chilenismo: Pelambre, Cahuín)

 

La murmuración es algo que Dios condena tajantemente, y es un concepto totalmente distinto a juzgar, muchas veces se utilizan como sinónimos, pero No son sinónimos, son conceptos y palabras totalmente distintas.

 

Ahora veamos lo que significa la palabra “Juzgar”:

 

La frase “no juzgar” viene del griego “krino”, que significa: hacer diferencia, discernir, condenar, decidir castigar, hacer juicio.

 

El diccionario de la R.A.E. confirma esto:

 

juzgar.

(Del lat. iudicāre).

1. tr. Dicho de la persona que tiene autoridad para ello: Deliberar acerca de la culpabilidad de alguien, o de la razón que le asiste en un asunto, y sentenciar lo procedente.

2. tr. Formar opinión sobre algo o alguien.

3. tr. Fil. Afirmar, previa la comparación de dos o más ideas, las relaciones que existen entre ellas.

 

“No juzguéis para que no seas juzgados” – en el griego “condenados“. Es decir, la misma sentencia que damos, esa misma recibimos.

 

Es bueno aclarar un punto importante sobre la palabra “Condenar”, ya que también a veces de suele usar incorrectamente, veamos que dice el diccionario Strong:

 

G2631

κατάκριμα

katákrima

de G2632; sentencia adversa (el veredicto): condenación.

 

¿Que dice el diccionario de la R.A.E. de esta palabra?, veamos:

 

condenar.

(Del lat. condemnāre).

1. tr. Dicho de un juez: Pronunciar sentencia, imponiendo al reo la pena correspondiente o dictando en juicio civil, o en otras jurisdicciones, fallo que no se limite a absolver de la demanda.

2. tr. Forzar a alguien a hacer algo penoso. Condenar a no salir, a no andar.

3. tr. Reprobar una doctrina, unos hechos, una conducta, etc., que se tienen por malos y perniciosos.

7. tr. Molestar, irritar, exasperar. U. t. c. prnl.

8. tr. Dicho de una cosa: Conducir inevitablemente a una situación no deseada. La vida sedentaria condena a la obesidad.

9. prnl. Culparse a sí mismo, confesarse culpado.

10. prnl. Incurrir en la pena eterna.

 

En resumidas cuentas es un castigo, y en ese sentido cabe aclarar que existe un castigo o una sentencia que hacemos los hombres, a veces válida otras veces inválida, y otro tipo de condenación que le corresponde SOLO a Dios, vale decir, LA CONDENACIÓN ETERNA ó LA MUERTE ETERNA, por ejemplo, todos los pecados, todas las inmoralidades, todo lo qué esta fuera de la voluntad de Dios, Él ya lo condenó en la Biblia, los mismos mandamientos son censuras de actos que Dios odia. Bien, y también existe una condenación que tiene que ver con la condenación eterna, la perdición, la sentencia final que ocurrirá en el día del Juicio Final, en donde Dios, solo Dios y nadie más será el que separará a buenos y malos, a justos e injustos, unos serán salvos y entrarán al Reino de los cielos (no necesariamente al cielo) y otros serán condenados al lago de fuego, al infierno.

 

Entonces como consejo, no es bueno mandar a nadie al infierno, pero tampoco es bueno mandar a alguien al cielo, porque eso no lo sabemos nosotros, aunque por la Palabra si podemos discernir según los frutos de la persona, en mi caso por experiencia puedo decir que me ha tocado ver este error muchas veces, sobre todo en los funerales, en donde se manda al cielo a personas que nunca llevaron un cristianismo verdadero, de manera tan liviana y fácil, lo mismo cuando aseguramos que tal y cuál persona está en el infierno. Pero ese tema es de exclusividad de Dios y de seguro que un día lo sabremos, así que no nos desgastemos en perder el tiempo en esa discusión.

 

No juzgues para que no seas juzgados

 

La-práctica-de-no-juzgar

 

La aparente razón para no juzgar está en el versículo siguiente:

 

“Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.” (Mateo 7:2).

 

Aquí la palabra empleada para juicio es el griego Krima, una variante de Krinos. Significa “veredicto que se hace en las faltas de otro”. La misma sentencia que das, es la que vendrá sobre ti.

 

Veamos el final de la frase “con la medida con que mides, serás medido”:

 

· Con la medida: gr. metrón (de donde se deriva metro). Significa medida, porción.

· Con que mides: implica medir una cantidad

· Serás medido: medir de igual manera

 

Hasta aquí, parece que es prohibido juzgar, pero sigamos con el pasaje:

 

“¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” (Mateo 7:3).

 

Paja aquí se refiere a una ramita seca, siendo una metáfora de una falta y la frase “echas de ver” implica considerar, reflexionar con mucho cuidado. Jesús usa “viga”, refiriéndose a un tronco.

 

¿No has considerado que tu eres peor que aquel a quien juzgas? Es la pregunta de Jesús.

 

Jesús está haciendo un contraste metafórico de una falta igual que hicieron el acusado y el acusador: el acusador está haciendo juicio sobre una falta que él también cometió. El mismo pecado que está acusando, él la tiene en su vida.

 

Por tanto, ¿con qué calidad moral podemos tratar de sacar una falta que nosotros mismos hemos cometido?. Esto es hipocresía (y más adelante lo dice). Es como el borracho que reprende al borracho. ¿Se dan cuenta que Cristo siempre condenó la hipocresía?

 

“Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.” (Romanos 2:1)

 

“¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.” (Mateo 7:5).

 

Jesús dice aquí: ¡actor, hipócrita!. Está rechazando la conducta hipócrita del acusador. Saca primero: límpiate primero de ese mismo pecado que condenas y que tienes. Saca ese tronco de tu ojo y la siguiente frase es clave en la comprensión del texto: y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

 

Es decir, como consecuencia, verás bien. En el original dice: Verás claramente, recuperar la vista espiritual para sacar la paja del ojo de tu hermano.

 

Pregunta: ¿está prohibiendo Jesús juzgar en este pasaje? NOOOOOOOO!!!.

 

Lo que Jesús está condenando y reprobando es que se juzgue y se condene algo que nosotros mismos estemos haciendo o dejando de hacer.

 

Por ejemplo: es como si yo tuviera amargura contra alguien y llego a la iglesia a predicar del perdón; exijo que otros perdonen pero yo mismo no perdono. Estoy enjuiciando a la oveja pero estoy igual o peor de resentido. No tengo calidad moral para hacer esto.

 

Juicios en la Iglesia: 1 Corintios 5:1-11

 

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Un caso de inmoralidad sexual.

(1) De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. (2) Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? (3) Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. (4) En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, (5) el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. (6) No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? (7) Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. (8) Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. (9) Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; (10) no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. (11) Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. (12) Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? (13) Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.

(1 Corintios 5:1-13).

 

En el v.1 leemos que se trataba de un caso de fornicación e incesto. ¡Qué vergüenza! Es la expresión de Pablo porque esto no se da ni entre gentiles.

 

Ante el v.2 algunos le dirían a Pablo que sacar a alguien de la iglesia es falta de amor.

 

En el v.3, cuando Pablo dice “ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho”, está diciendo que él ha decidido disciplinar y castigar al que ha hecho esto. No se refiere de ninguna manera a desdoblarse o cosa parecida.

 

El reclamo de Pablo es que la iglesia de Corinto no había hecho nada. Ellos se jactaban de sus dones, hablaban en lenguas, pero tenían este pecado vergonzoso.

 

En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo (1 Corintios 5:4)

 

Esta es una expresión para decir que “estamos de acuerdo, yo les apoyo”.

 

El tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. (1 Corintios 5:5)

 

¿Cómo puede ser que los cristianos de hoy No tengan la capacidad de juzgar y de hablar claramente del tema de la disciplina del Señor?.

 

Error de Pablo hubiera sido juzgar este pecado si él también hubiera estado en pecado, pero su vida era limpia, por tanto tenía la autoridad moral y el respaldo de Dios para excomulgar a este hombre; juzgarlo y como veredicto entregarlo a Satanás.

 

Cuando Jesús – con la mujer adúltera – les dice que “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”, ellos se fueron porque hacían lo mismo y Cristo conocía sus pecados.

 

Si como predicador yo estuviera manipulando a las ovejas para sacarles dinero, yo No podría hablar contra este pecado, pero como no lo hago, tengo la autoridad moral para denunciar a los mercaderes de la fe. Esa es la idea general que habla Jesús, siempre atacando la hipocresía.

 

Supongamos por un momento que Jesús en el libro de Mateo prohibió juzgar, pregunto ¿cómo habría dicho Mateo 24 “cuídense de los falsos maestros: disciernan, vean, juzguen su mensaje para no ser engañados?.

 

Veamos los siguientes versículos:

 

En Juan 7:20 dice que “Respondió la multitud y dijo: Demonio tienes; ¿quién procura matarte?”. Jesús, en el v.24 contesta: “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”.

 

Jesús no está diciendo “No juzguen”, Nooo!, Él está diciendo “No juzguen mal”. No se trata de callar y “dejárselo al Señor”. No podemos juzgar según las apariencias, sino bien sustentados en la Palabra.

 

Veamos este texto:

 

“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?”

(Mateo 7:15-16)

 

Guardaos: en el original es “prestar atención a, tener cautela por, escuchar”. Jesús nos invita a juzgar rectamente, con justo juicio, juzgar los frutos, no las apariencias. Frutos no es llenar un estadio ni una megaiglesia.

 

Miremos este verso que es bastante claro:

 

“En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.”

(1 Corintios 2:15)

 

Juzguemos según lo espiritual no por las apariencias.

 

Hay quienes por las apariencias juzgan el fruto de una iglesia, ven la calidad del auditorio de alguna megaiglesia, se impresionan por las riquezas y suntuosidad que ven y creen que Dios está con ellos por esto. No necesariamente el lujo refleja obediencia. No todo lo que brilla es oro.

 

De los versículos favoritos que mencionan para impedir el buen juicio es el de David cuando dice que no puede tocar al ungido de Jehová. Sin embargo, en el original “tocar” se refiere a “agredir físicamente”. No confundamos “agredir físicamente” con “juzgar sus delincuencias”.

 

A muchos pastores les encanta que la gente se someta a ellos, pero… veamos el siguiente texto:

 

“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.” (Hebreos 13:7)

 

¿No dice acaso aquí que juzguemos su conducta? Entonces, imitamos su fe y nos sometemos a ellos. Pero si su conducta no es de Dios, ¿cómo vamos a avalar sujeción?.

 

“He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.”

(2 Corintios 12:14)

 

Este es un punto importante a considerar en la conducta de un pastor: ¿busca a las ovejas o busca lo material que tienen las ovejas?

 

Frutos: No podemos hacer de los milagros y los grandes eventos nuestra medida para juzgar. Hasta Judas hizo milagros. El anticristo hará que una estatua hable!!

 

¿A qué fruto se refería Jesús? El usó la palabra griega carpos, refiriéndose a frutos de la nueva naturaleza.

 

¿Cómo vivía Jesús? Esto nos da una medida correcta, después de todo, Él es nuestro modelo.

 

En Gálatas también se usa la palabra carpos: amor, gozo, paz, paciencia, bondad, fe, templanza, dominio propio. Estos son evidencias de que estamos llenos del Espíritu. No se trata de milagros ni de estadios llenos.

 

Juan 15 también habla de frutos.

(1) Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. (2) Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. (3) Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. (4) Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. (5) Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. (Juan 15:1-5).

 

Sin Él nada podemos hacer: refiriéndose a dar frutos espirituales, no a hacer grandes conciertos.

 

Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.

(1 Juan 4:1)

 

¿No es acaso aquí probad: juzguen, disciernan, vean?.

 

“Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.” (Romanos 16:17)

 

Aquí no solo se nos advierte a juzgar, sino también a apartarnos de los tales.

 

Por último: ¿Es bíblico dar nombres?

 

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(16) Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. (17) Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, (18) que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos.

(2 Timoteo 2:16-18).

 

Aquí Pablo menciona nombres. El Espíritu Santo permitió esto y que nosotros hasta hoy leamos estos textos.

 

Se imagina que usted sea testigo de un robo en un banco y que al interrogarle la policía usted les diga: “en nombre del amor y paz, se dice el pecado pero no el pecador, no quiero problemas, no hay que juzgar… mejor no vi los hechos”? Solo los tibios y cobardes le tienen miedo a las represalias.

 

· David adulteró y asesinó: ¿entonces por qué se predica de este texto y mencionamos su nombre?. Nadie enseña de esta historia diciendo: “había un rey que mató y adulteró”.

 

· Moisés le pegó dos veces a la roca: se menciona con nombre y predicamos de esto. No decimos “había un hombre que desobedeció a Dios y…”. No, sino que lo mencionamos por nombre.

 

· Galatas 2 – Pablo resistió a Pedro cara a cara. Dice que era de condenar: de reprobar su hipocresía. ¿Cómo iba a obligar a los gentiles a judaizarse?. “Lo reprendí cara a cara delante de todos” dice el texto.

 

Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. (10) Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia.

(3 Juan 1:9-10)

 

Otro de los tantos nombres mencionados en el Nuevo Testamento.

 

Judas 1:11

“¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.”

 

Conclusión del tema:

 

Concluyo que sí se puede juzgar según la Biblia, es más, debemos hacerlo, es un deber, pero, debemos hacerlo bien (no viendo las apariencias, sino el fruto), debemos juzgar justamente con sabiduría, con tino, con prudencia, con humildad, con mansedumbre, con respeto, sin rencor, sin rabia, sin venganza, movidos por la justicia, por el amor, por el celo de Dios, con el fin de advertir al prójimo para que no sea engañado, para restaurar al otro, para corregir al otro, para enseñar al otro, jamás debemos juzgar por deporte o por diversión, menos para alcanzar fama o para ganar “likes” en nuestro facebook, si no juzgamos, si no analizamos, dejamos la iglesia a merced de los lobos, por eso que es muy peligroso No juzgar.

 

Les invito y exhorto a hacerlo, pero con justo juicio.

 

También puedes escuchar y ver la enseñanza en el sgte. Video:

 

 

 

Fuentes de ayuda:

* Chuy Olivares / Serie Tiempos Peligrosos, Tema N° 2 / Casa de Oración México

* Pablo Santomauro

 

 

Atte. César Angelo.

contralobos@gmail.com

Facebook: Cesar Contralobos

Twitter: @Contralobos

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Mis Predicaciones, Estudios Bíblicos y Reflexiones.

 

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