26 de Agosto de 2016 / Santiago de Chile / Contralobos, Blog Cristiano.

 

Estudio Bíblico: “Conociendo a Dios”

Primera Parte: “Los atributos de Dios

3ª Sesión: “LA OMNISCIENCIA DE DIOS”

 

“No existe cosa creada que no sea manifiesta en su presencia. Más bien, todas están desnudas y expuestas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” / Hebreos 4:13

 

La palabra omnisciencia, es una palabra compuesta que viene del latín “omni” = Todo y “scientia” = conocimiento, vale decir “Todo conocimiento”.

 

Dios es omnisciente, esto quiere decir que Él lo conoce TODO. Todo lo sabe y Todo lo conoce.

 

Dios conoce TODO lo posible, TODO lo real, TODOS los acontecimientos y TODAS las criaturas del pasado, presente y futuro. Conoce perfectamente todo detalle y decisiones que tomarán los individuos en la vida, no tan solo conoce al ser humano, sino que a  TODOS los seres que están en el cielo, en la tierra y en el infierno, leamos Daniel 2:22 “Conoce lo que hay en las tinieblas”. Aunque es necesario aclarar que no porque el conozca todo, significa que intervenga de manera arbitraria en las decisiones de las personas, porque en ese caso seríamos robots, pero sabemos que Dios nos ha dado libre albedrío para elegir entre lo bueno y lo malo, lo que pasa es que Dios ve todo y sabe todo, y el ya vio la “película”, porque El no tiene tiempo, el vive en la eternidad, fuera del tiempo que nos rige, así que no nos confundamos.

 

Nada escapa a su atención, Nada puede estar escondido para Dios y no hay nada que El pueda olvidar, así dice Ezequiel 11:5 “Diles yo he sabido los pensamientos que suben de vuestros espíritus”. Aunque sea invisible para nosotros, nosotros no lo somos para él, nada esconde al pecador de los ojos de la Omnisciencia. Los árboles del huerto fueron incapaces de esconder a nuestros primeros padres.

 

Ningún ojo humano vio a Caín cuando asesinó a su hermano, pero su Creador fue testigo del crimen. Sara podía reír por su incredulidad oculta en su tienda, mas Dios la oyó. David se tomó mucho trabajo en esconder su iniquidad, pero el Dios que TODO LO VE no tardó en mandar a uno de sus siervos a decirle: “Tú eres aquel hombre” (2ª Samuel 12).

 

Bien podemos decir con el salmista en el Salmo 139:6 “Tal conocimiento me es maravilloso; tan alto que no lo puedo alcanzar”. Su conocimiento es perfecto; nunca se equivoca, nunca cambia y nunca pasa por alto alguna cosa.

 

Salmo 139:2-4 dice “Tú conoces cuando me siento y cuando me levanto; desde lejos entiendes mi pensamiento. Mi caminar y mi acostarme has considerado; todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y tú, oh Jehová, ya la sabes toda”.

 

Cuando logramos dimensionar en parte su omnisciencia solo podemos inclinarnos ante El en adoración. Meditemos en esta perfección divina.

 

Si pudieran, los hombres despojarían a la Deidad de su omnisciencia; ¡Qué prueba esta de que “la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede” (Romanos 8:7). Los hombres impíos odian esta perfección divina. Desearían que no existiera el Testigo de sus pecados, el Escudriñador de sus corazones, el Juez de sus acciones. Intentan quitar de sus pensamientos a un Dios que todo lo sabe, miremos lo que dicen los sgtes. versos:

 

Oseas 7:2 (RVR1960)

Y no consideran en su corazón que tengo en memoria toda su maldad; ahora les rodearán sus obras; delante de mí están.”

 

Salmo 90:8 (RVR1960)

Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros a la luz de tu rostro.”

 

 

Pero la omnisciencia de Dios es una verdad llena de consolación para el creyente. En la confusión, dice a Job: “Más él conoció mi camino” (Job 23:10).

 

Cuando nos asalten la duda y la desconfianza acudamos a este atributo, diciendo:

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame por el camino eterno”

Salmos 139:23,24.

 

En el tiempo de triste fracaso, de soledad, cuando sentimos que no podemos continuar y hemos oído la pregunta clave que escuchó Pedro: “¿Me amas?”, sólo podemos decir: “Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo” Juan 21:17. No hay razón para temer que las peticiones de los justos no serán oídas, ni que sus lágrimas y suspiros escapen a la atención de Dios, ya que él conoce los pensamientos e intenciones del corazón.

 

No hay peligro de que un santo sea pasado por alto entre la multitud de cristianos que cada día presentan sus peticiones a Dios, ¿Por qué? porque la Mente infinita es capaz de prestar la misma atención a millones, que a uno solo de los que buscan su atención. Asimismo la falta de un lenguaje apropiado y la incapacidad de dar expresión al más profundo de los anhelos del alma no comprometerá nuestras oraciones, porque mira lo que dice la Biblia:

Isaías 65:24

“Y sucederá que antes que llamen, yo responderé; y mientras estén hablando, yo les escucharé”.

 

Dios, no solamente conoce todo lo que sucedió en el pasado en cualquier parte de sus dominios, y todo lo que ahora acontece en el universo entero, sino que, además, El sabe todos los hechos, desde el más insignificante hasta el más grande, que tendrán lugar en el porvenir. El conocimiento del futuro por parte de Dios es tan completo como completo es su conocimiento del pasado y el presente, sin embargo hay que tener en cuenta que la salvación del ser humano es por fe, está condicionada a creer o no creer, y cada ser humano en su libre decisión decidirá su destino final (Juan 3:16 y Juan 3:36).

 

Otro texto que confirma lo que estamos estudiando es este:

Salmos 147:5

“Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; su entendimiento es infinito”.

 

El conocimiento Divino del futuro no es una simple idealización, sino algo inseparablemente relacionado con su propósito y acompañado del mismo. Dios mismo ha designado (decretado) todo lo que ha de ser en cuanto a lo macro, y lo que él ha designado debe necesariamente efectuarse, por ejemplo lo descrito en el libro de Apocalipsis en cuanto a La Iglesia, el mundo, La Segunda Venida de Cristo, los juicios, El Milenio, El Reino, etc…. Como su Palabra infalible afirma en Daniel 4:35 “él hace según su voluntad con el ejército del cielo y con los habitantes de la tierra. No hay quien detenga su mano ni quien le diga: ¿Qué haces?” Y en Proverbios 19:21: “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá”.

 

El cumplimiento de todo lo que Dios ha propuesto está absolutamente garantizado, ya que su sabiduría y su poder son infinitos. Que los consejos Divinos dejen de ejecutarse es una imposibilidad tan grande como lo es que el Dios tres veces Santo mienta. En lo relativo al futuro, nada hay incierto en cuanto a la realización de los consejos de Dios. Ninguno de sus decretos es dejado a la casualidad. Todos los eventos futuros son conocidos por Dios, pero no necesariamente significa que Dios quiera o apruebe todo, ojo con eso, porque Dios no aprueba la maldad del hombre ni quiere que este obre mal, “Conocidas son a Dios desde el siglo todas sus obras” (Hechos 15:18). Todo lo que Dios ha decretado es inexorablemente cierto, “porque en él no hay mudanza ni sombra de variación” (Santiago 1:17). Por tanto, en el principio de aquel libro que nos descubre tanto del futuro, se nos habla de “cosas que deben suceder pronto” (Apocalipsis 1:1).

 

El perfecto conocimiento de Dios de todas las cosas es ejemplificado e ilustrado en todas las profecías registradas en su Palabra. En el A.T., se encuentran docenas de predicciones relativas a la historia de Israel que fueron cumplidas hasta en los más pequeños detalles siglos después de que fueran hechas. Ahí, también, se hayan docenas prediciendo la vida de Cristo en la tierra, y estas también fueron cumplidas literal y perfectamente. Tales profecías sólo podían ser dadas por Uno que conocía el final desde el principio.

 

De la misma manera, tanto el Antiguo como el N.T., contienen muchos anuncios todavía futuros, los cuales deben cumplirse porque fueron dados por Aquel que los decretó.

 

Dios conocía y predijo la crucifixión de su Hijo mucho siglos antes de que se encarnara, y esto fue así porque, en el propósito Divino respecto a Cristo y La Salvación, El era el Cordero inmolado desde la fundación del mundo, de ahí que leamos que fue “entregado por determinado consejo y providencia de Dios” (Hechos 2:23).

 

Conclusión:

 

Ninguno de nosotros conoce lo que el día de mañana nos traerá; pero el futuro entero está abierto a la mirada omnisciente de Dios. El conocimiento infinito de Dios debería llenarnos de santo temor. Nada de lo que hacemos, decimos, o incluso pensamos, escapa a la percepción de Aquel a quien tenemos que dar cuenta: “Los ojos de Jehová están en todo lugar mirando a los malos y a los buenos” (Proverbios 15:3) ¡Esta verdad debe producir temor y santidad en nuestra vidas, de tal modo que cada vez pequemos menos!

 

En lugar de actuar indiferentemente, diríamos, con Agar: “Tú eres un Dios que me ve” (Génesis 16:13). La comprensión del infinito conocimiento de Dios debe llenar al cristiano de adoración.

 

Dios a pesar de todo el pecado de la humanidad, de tu pecado y de mi pecado, vino a morir por todos nosotros, fijó su corazón en nosotros, pero, aunque quiere que todos se arrepientan, solo algunos reciben el regalo de La Gracia de Dios, esto, porque no todos ponen su fe en Cristo, pero cuando comprendemos este hecho, solo nos queda postrarnos ante su presencia y rendirnos en admiración y adoración!

 

 

 

Estudio recopilado, revisado, editado, corregido, ordenado y dictado por: César Angelo

 

Bibliografía:

 

Atte. César Angelo.

contralobos@gmail.com

Facebook: Cesar Contralobos

Twitter: @Contralobos

Mi Canal de Youtube

Mis Predicaciones, Estudios Bíblicos y Reflexiones.

Anuncios