13 de Septiembre de 2016 / Santiago de Chile / Contralobos, Blog Cristiano.

 

Estudio Bíblico: “Conociendo a Dios”

Primera Parte: “Los atributos de Dios

5ª Sesión: “LA SOBERANÍA DE DIOS”

 

Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu señorío en todas las generaciones.”

Salmo 145:13

“Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quisiere”

Isaías 46:10

 

¿Qué significa que Dios sea Soberano?

 

  1. Que Dios es el Altísimo (Salmos 57:2).
  2. Que es el Señor y Rey del cielo y de la tierra y de todos (Efesios 4:6; Salmo 145:13).
  3. Que está exaltado infinitamente por encima de todas las criaturas.
  4. Que es absolutamente independiente; no está sujeto a nadie, ni es influido por nadie (Efesios 1:11).
  5. Que Dios actúa siempre y únicamente como le agrada (Isaías 46:10).

 

Debemos entender que Nadie puede frustrar ni detener los propósitos de Dios, solamente Él mismo. Su propia Palabra lo declara explícitamente: “En el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, hace según su voluntad: ni hay quien estorbe su mano” (Daniel 4:35).

 

Dios es el Señor sobre toda la creación, Dios tiene un trono porque es Rey y tiene pleno derecho a sentarse en el. El hombre, al rechazar, libremente a Dios y a su hijo Jesucristo manifiesta su odio hacia este atributo, porque en vez de someterse, por amor, al señorío de Dios, prefiere negarlo haciendo su propia voluntad siguiendo sus propios deseos pecaminosos.

 

El hno. A. W. Pink, comenta lo sgte.: “Los hombres permitirán que Dios esté en todas partes, menos en su trono. Le permitirán formar mundos y hacer estrellas, dispensar favores, conceder dones, sostener la tierra y soportar los pilares de la misma, iluminar las luces del cielo, y gobernar las incesantes olas del océano; pero cuando Dios asciende a su Trono sus criaturas rechinan los dientes.”

 

Aunque concuerdo plenamente con esta verdad expresada anteriomente, no podemos estar de acuerdo con el extremo que el hno. Pink le asigna a la soberanía de Dios, cuando dice lo sgte.: “nosotros proclamamos un Dios entronizado y su derecho a hacer su propia voluntad con lo que le pertenece, a disponer de sus criaturas como a él le place, sin necesidad de consultarlas.”. Es cierto que Dios es soberano, pero también es Dios de amor, Dios de misericordia y Dios de justicia, sin duda, que está sentado en su trono y reina sobre todo, que es capaz de disponer del universo, sostenerlo y afectarlo, pero Dios no hace con sus criaturas como le place, ya que Dios, también es prudente y no es un Dios que imponga su verdad con brutalidad y obligatoriedad, porque no es un dictador, ni un tirano cruel. Dios no doblega arbitrariamente la voluntad humana, ya que Él mismo le ha dado al hombre la capacidad de elegir entre el bien y el mal, vale decir, el libre albedrío, porque Dios no creó marionetas o robots, sino seres pensantes y libres. Dios actúa en favor o en contra del ser humano según su obediencia hacia Él. ¿Esto hace que Dios sea menos Soberano?, digo que no, porque lo hace más Justo, pues ¿cómo Dios juzgará a alguien que el mismo condenó de antemano arbitrariamente?, pues eso es lo que dicen los hermanos calvinistas, confundiendo la Soberanía de Dios con la Presciencia de Dios.

 

Es importante remarcar que La Soberanía no es el único atributo de Dios, tampoco la soberanía es mayor o mejor que otros atributos, porque recordemos que Dios está sometido a si mismo, y a pesar que es soberano, hay cosas que El no puede hacer, por ejemplo, Dios no puede pecar ni puede mentir.

 

La Autoridad de Dios no tiene rival, no tiene límites y Él hace como quiere, siempre y cuando esto no contradiga o afecte otro de sus atributos.

 

“Todo lo que quiso Jehová, ha hecho en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos” (Salmo 135:6).

“Y nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho” (Salmos 115:3).

 

Dios y los ángeles

 

Dios en el ejercicio de su soberanía, creó a los ángeles, entre ellos a satanás y les otorgó un libre albedrío y los colocó en un estado condicional, si le obedecían y servían podían ser parte de su Reino Celestial, sin embargo si le desobedecían recibirían castigo, y esto último fue lo que pasó, como está demostrado en la Biblia:

 

“¡Cómo has caído del cielo, oh lucero de la mañana, hijo de la aurora! Has sido derribado por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Pero tú dijiste en tu corazón: “Subiré al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, y me sentaré en el monte de la asamblea, en el extremo norte.” Subiré sobre las alturas de las nubes, me haré semejante al Altísimo.” Sin embargo, has sido derribado al Seol, a lo más remoto del abismo.”

Isaías 14:12-15

 

“Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser.”

Ezequiel 28:12-19

 

 

“Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas.

Su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz.

La mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono.

Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada 1.260 días.

Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos.

Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él.”

Apocalipsis 12:3-9

 

Podemos ver claramente el libre albedrío que Dios les otorgó, a tal punto, que podían, si querían, rebelarse contra su propio creador, por lo tanto, queda establecido que Dios no es el creador de la maldad ni del pecado, sino que fue hallada maldad en satanás, porque recordemos que Dios es Luz y no hay tinieblas en Él, es Santo y no hay pecado en Él, ¿Dios creó a un satanás pecador y lleno de maldad?, Claro que No, porque Dios mismo le dice “perfecto eras en todos tus caminos”. En todo caso, el hecho de que satanás y la tercera parte de los ángeles se rebeleran contra Dios, no le quita ni un centímetro de soberanía, porque sabemos que al final de todo, es Cristo quién reinará eternamente y el destino final de la serpiente antigüa está escrito en el plan eterno y macro de Dios.

 

Dios y Adán

 

Dios, en su soberanía creó a Adán y lo colocó en el jardín del Edén en un estado condicional. Si lo hubiera deseado podía haberle colocado en un estado incondicional, en una especie de robot, pero no, le dio la posibilidad real de escoger entre hacer el bien y el mal, le otorgó responsabilidad como criatura, para que se mantuviera o cayera según escogiera: podía obedecer o desobedecer a su Creador. Adán era responsable ante Dios. Podemos ver claramente el libre albedrío del hombre en poder elegir autónomamente, sin presiones o imposiciones, y fue así que sabemos que tanto Adán como Eva podían elegir entre comer o no comer del “árbol de la ciencia (conocimiento) del bien y el mal”

 

Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.”

Génesis 2:9

Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”

Génesis 2:16-17

 

Es muy claro como Dios otorga a la raza humana la posibilidad de elegir, tanto así que dispone de dos árboles en el medio del huerto, el de la vida y el del conocimiento del bien y del mal, dos caminos, dos opciones, Adán y Eva podían elegir, y eso no significa que Dios no siga siendo Rey o Soberano, sino que, El respeta la libre elección del hombre.

 

 

Dios y su pueblo Israel

 

Dios eligió soberanamente a su pueblo Israel para mostrar su gloria, no arbitrariamente, sino como grupo, un remanente, pero no apuntando con el dedo nombre por nombre, quién nacía como judío sería parte de este pueblo por la promesa hecha a Abraham, por lo tanto fue Abraham a quién Dios le dio la promesa, ellos estaban en un estado condicional.

No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos;

sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.

Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;

Deuteronomio 7:7-9 / Reina-Valera 1960

 

Estaban bajo el pacto de las obras. Dios les dio ciertas leyes e hizo que las bendiciones sobre ellos, como nación, dependieran de la observancia de las tales. Pero Israel era obstinado y de duro corazón. Se rebelaron contra Jehová, desecharon su ley, se volvieron a los dioses falsos y apostataron una y otra vez. En consecuencia, el juicio divino cayó sobre ellos y fueron entregados en las manos de sus enemigos, dispersados por toda la tierra, y hasta el día de hoy, permanecen sin el favor especial que Dios tenía para ellos.

 

Tal como Adán, el pueblo de Dios podía elegir libremente entre el bien y el mal, quedando establecido nuevamente el libre albedrío que Dios le otorgó en su Soberanía al ser humano:

 

15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;

16 porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

17 Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres,

18 yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.

19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;

Deuteronomio 30:15-19Reina-Valera 1960

 

 

El Dios Soberano que permite

 

Hemos visto que Dios permite a sus criaturas el don de elegir libremente entre el bien y el mal, le dio permiso a los ángeles, a Adán y a su Pueblo Israel ¿Qué derecho tenían estos de elegir algo? Ningún derecho, pero Dios les otorgó este beneficio.

 

El Dios Soberano y Rey también es justo y por lo mismo permitió que tanto ángeles como seres humanos elijan entre el bien y el mal, entre aceptar a Dios o rechazarlo. Y esta misma decisión es lo que nos hace responsables ante Dios de nuestros pecados, Él podrá juzgarnos para bien o para mal según nuestra selecciones y no de sus imposiciones.

 

La Soberanía de Dios en la Salvación

 

La Soberanía de Dios eligió a Cristo para salvarnos, Cristo es el Elegido y El Ungido, Dios es dueño de la Salvación, Cristo autor y consumador de la Fe (Salvación):

 

“puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.

Hebreos 12:2

 

La obra perfecta ya fue realizada, no hay nada que podamos añadir a la Salvación, fue un plan Soberano de Dios, pero tal como en los ángeles, Adán e Israel, hay una condición para adquirirla, no por obras, que quede claro, porque es por Gracia, está disponible para todo el mundo, no es limitada, Juan 3:16 es bastante claro al respecto, pero si hay algo que podemos hacer para recibirla, y es creer en el Jesucristo como el Salvador, porque El realizó el sacrificio, una vez y para siempre, ahora hay que tomar esa Salvación y se obtiene por fe, no una fe dada por Dios, sino una fe autónoma y libre. Si creemos en Cristo, nos será contada por justicia, tal como a Abraham, y seremos salvos.

 

 

Conclusión:

 

La Soberanía de Dios nos trae paz y seguridad, podemos vivir tranquilos, ya que Él es nuestro Salvador y nuestro Rey.

 

Podemos estar seguros en Él y aún cuando tomemos decisiones erradas o nos pase algo malo, Él usará esas cosas malas para nuestro bien.

 

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”

Romanos 8:28

 

 

Bibliografía:

  • Libro “Los Atributos de Dios” de Arthur Walkington Pink

 

Atte. César Angelo.

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