20 de Septiembre de 2016 / Santiago de Chile / Contralobos, Blog Cristiano.

 

Estudio Bíblico: “Conociendo a Dios”

Primera Parte: “Los atributos de Dios

6ª Sesión: “LA INMUTABILIDAD DE DIOS”

 

“El padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”

Santiago 1:17

 

La inmutabilidad de Dios es una de las excelencias que distinguen al Creador de todas sus criaturas.

Dios es el mismo de ayer hoy y siempre, por lo tanto no está sujeto a cambio alguno en su carácter, ser o atributos.

 

Por esto, Dios es comparable a una roca (Deut. 32:4) que permanece inamovible cuando el océano entero que la rodea, fluctúa continuamente; aunque todas las criaturas estén sujetas a cambios, Dios es inmutable. El no conoce cambio alguno porque no tiene principio ni fin. Dios es por siempre.

 

  1. En primer lugar, Dios es inmutable en esencia. Su naturaleza y ser son infinitos y, por lo tanto, no están sujetos a cambio alguno. Nunca hubo un tiempo en el que El no existiera; nunca habrá día en el que deje de existir. Dios nunca ha evolucionado, crecido o mejorado. Lo que es hoy ha sido siempre y siempre será.

 

Dios mismo dice: “Yo Yahweh no me cambio” (Malaquías 3:6), esta es una afirmación absoluta.

 

El No puede mejorar, porque es perfecto; y, siendo perfecto, no puede cambiar en mal. Siendo totalmente imposible que algo externo le afecte, Dios no puede cambiar ni en bien ni en mal: es el mismo perpetuamente. Sólo él puede decir “Yo soy el que soy” (Éxodo 3:14). El correr del tiempo no le afecta en absoluto. En el rostro eterno no hay vejez. Por lo tanto, su poder y su gloria nunca pueden disminuir.

 

  1. En segundo lugar, Dios es inmutable en sus atributos. Cualquiera que fuesen los atributos de Dios antes que el universo fuera creado, son ahora exactamente los mismos, y así permanecerán para siempre. Es necesario que sea así, ya que tales atributos son las perfecciones y cualidades esenciales de su ser. “Siempre el mismo” está grabado en cada atributo de Dios.

 

Su poder es indestructible, su sabiduría infinita y su santidad inmancillable (sin mancha moral). Como la deidad no puede dejar de ser, así tampoco, los atributos de Dios pueden cambiar. Su veracidad es inmutable, porque su palabra “permanece para siempre en los cielos” (Salmos 119:89).

 

Su amor es eterno: “con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3). Su misericordia es interminable, porque es “para siempre” (Salmos 100:5).

 

  1. En tercer lugar, Dios es inmutable en su consejo. Su Voluntad jamás cambia. Algunos ya han puesto la objeción de que en la Biblia dice que “Y se arrepintió Yahweh de haber hecho al hombre” (Génesis 6:6). La pregunta es ¿se contradicen las escrituras a sí mismas? No, eso no puede ser, ya que este “arrepintió” en ese contexto en realidad es “se dolió”.

 

El pasaje de Números 23:19 es suficientemente claro: “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta”. Asimismo, en 1ª Samuel 15:29, leemos: “El vencedor de Israel no mentirá, ni se arrepentirá; porque no es hombre para que se arrepienta”.

 

Dios es omnisciente y omnipotente, nunca necesita corregir sus decretos. No, “El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones” (Salmos 33:11). Es por ello que leemos acerca de “la inmutabilidad de su consejo” (Hebreos 6:17).

 

Al comprender esta verdad, debería humillarnos ante Dios, reconociendo nuestra insignificancia en la presencia de Aquel en quien “vivimos, y nos movemos, y somos” (Hechos 17:28).

 

Por lo mismo, no podemos ni debemos depender del hombre “dejad de confiar en el hombre” (Isaías 2:22), sabio es el consejo del Señor “No confíes en los príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él liberación” (Salmos 146:3). La gente puede amarte hoy y odiarte mañana. La multitud que gritó: “¡Hosanna el hijo de David!”, no tardó mucho en decir: “¡Sea crucificado!”

 

Pero podemos tener una consolación firme. No se puede confiar en la criatura humana, pero sí en Dios. No importa cuán inestable sea yo, cuán inconstantes demuestren ser mis a amigos; Dios no cambia. Si cambiara como nosotros, si actuara por capricho, ¿Quién podría confiar en él?

 

Pero, alabado sea su Santo Nombre. El es siempre el mismo. Su propósito es fijo, su voluntad estable, su Palabra segura. He aquí una roca donde podemos fijar nuestros pies mientras el torrente poderoso arrastra todo lo que nos rodea. Por eso cantamos “Oh llévame a la roca más alta Señor, llévame Señor, yo te seguiré…”. La permanencia del carácter de Dios garantiza el cumplimiento de sus promesas: “Porque los montes se moverán, y los collados temblarán; más no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz vacilará, dijo Yahweh, el que tiene misericordia de ti” (Isaías 54:10). En esto hallamos estímulo para la oración. ¿Qué consuelo significaría orar a un Dios que, como el camaleón, cambia de color continuamente?. Pero dice su palabra que “Si demandáramos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1ª Juan 5:14).

 

Dios quiere para sus hijos lo mejor. El pedir algo contrario a su voluntad no es oración, sino un capricho y Dios no puede responder o avalar los caprichos de un cristiano inmaduro.

 

Conclusión:

 

Dios es un Dios confiable, inamovible como la roca, fuerte como un castillo, inmutable y seguro, podemos poner toda nuestra confianza en Él, que gloriosos es saber que su carácter no cambia, su poder es igual por toda la eternidad, siempre fiel siempre justo, siempre amoroso, siempre misericordioso, soberano, etc…, todo junto, actuando como un todo con simpleza majestuosa. Todo puede pasar a nuestro alrededor pero Dios no cambiará, aunque nosotros seamos infieles, Él permanece fiel a sus promesas, cuándo el más miserable de los seres humanos no tiene esperanza, puede acudir a Dios y éste no lo rechazará, porque Él dijo “El que a mi viene no le echo fuera”. No  importa cuán insegura es tu vida, no importa cuán inestable es tu situación, lo que importa es que podemos abrazarnos a Dios y estaremos seguros por siempre!!

 

Meditemos en este atributo sabiendo que Dios fue, es y será el mismo.

 

Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.”

Hebreos 13:8

Nota: Este Estudio Bíblico fue tomado del Libro “Los Atributos de Dios” de Arthur Walkington Pink, se conservaron las ideas generales, pero fue editado y se le añadieron algunos aportes personales. Aunque valoro el trabajo del hermano Pink, no estoy de acuerdo con la doctrina calvinista que él profesaba.

 

Atte. César Angelo.

contralobos@gmail.com

Facebook: Cesar Contralobos

Twitter: @Contralobos

Mi Canal de Youtube

Mis Predicaciones, Estudios Bíblicos y Reflexiones.

Anuncios