14 oct. 2016 / Stgo. de Chile / Contralobos, Blog Cristiano.

 

Estudio Bíblico: “Conociendo a Dios”

Primera Parte: “Los atributos de Dios

15ª Sesión: “LA IRA DE DIOS”

 

“Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los hizo andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fue acabada toda aquella generación que había hecho mal delante de Jehová”

Números 32:13

 

Introducción

Anteriormente estuvimos estudiando sobre el bendito “Amor de Dios“, un atributo importante y que es el más conocido y predicado y fue de mucha bendición, pero hoy, en contraste, estaré enseñando acerca de un atributo poco conocido y poco predicado, me refiero a “La Ira de Dios”.

 

Es triste cuando muchos cristianos ignoran sobre la ira de Dios. algunos la niegan. incluso otros dicen que como estamos en “La Gracia de Dios“, él ya no castiga. Seguramente a muchos no les agrada pensar en la ira de Dios, y es raro hoy en día que los predicadores hablen de ella, al parecer en estos tiempos finales, las palabras fuertes como por ej.: infierno, pecado, sangre o juicio están prohibidas en algunos púlpitos.

 

El Dios que se enoja

Muchos piensan que un Dios de amor, no puede enojarse o airarse, eso pasa porque falta conocimiento de Dios y su Palabra, no conciben esta idea en sus mentes y prefieren enfatizar el perdón, la misericordia, la bondad y obvio, el amor de Dios, antes que la ira de Dios, pero debemos llevar todo al equilibrio. Muchos predicadores, sobretodo los famosos, huyen de la visión de la ira de Dios, ya que no les conviene hablarle a la gente del Dios verdadero, él también castiga, disciplina y enjuicia, si predicaran sobre esta parte de Dios, la asistencia a sus reuniones bajaría y las ofrendas disminuirían,  pero, ¿qué dice La Biblia? Al leerla, nos damos cuenta que Dios no ha tratado de ocultar la realidad de su ira. El no se avergüenza de proclamar que la venganza y el furor le pertenecen, ya que la ira, para Dios, no es un defecto, sino que es parte de su carácter y atributos santos.

 

Dios odia y castiga el pecado

Una prueba que Dios castiga el pecado y también odia el pecado lo podemos ver en este texto:

“Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir, y yo hago vivir, yo hiero, y yo curo; y no hay quien pueda librar de mi mano, y diré: Vivo yo para siempre, si afilaré mi reluciente espada, y mi mano arrebataré el juicio, yo volveré la venganza a mis enemigos, y daré el pago a los que me aborrecen”.

Deuteronomio 32:39-41

 

Una mirada a la concordancia nos revelará que, hay más referencias al enojo, el furor, y la ira de Dios que a su amor y benevolencia. El odia todo pecado, porque es santo; y porque lo odia, su enojo es contra el pecador (Salmos 7:11), aunque al mismo tiempo ama al pecador. La ira de Dios constituye una perfección divina tan importante como su fidelidad, poder o misericordia, pero es necesario enfatizar que la ira de Dios, no es irracional como la ira del hombre, no es una venganza maligna, tampoco es sinsentido, sino más bien está sujeta a los demás atributos, por ej. la omnisciencia, la justicia, el amor, etc. No es algo caprichoso o arrebatado, sino más bien, racional, con fundamento y con justicia, Dios no castiga sin antes advertir, dar oportunidades y amar.

 

Recordemos que en el carácter de Dios no hay defecto alguno, porque Él es Santo, sin mancha y sin maldad, por lo mismo, como es Santo, y el pecado no tiene nada que ver con Él, rechaza rotundamente el pecado y no puede mirar con satisfacción ningún pecado que cometa el hombre ¿Cómo podría Él, que se deleita sólo en lo que es puro y amable, dejar de despreciar lo que es impuro y vil?

 

La ira de Dios es su eterno odio santo a todo lo injusto, es el desagrado e indignación de la rectitud divina ante el mal. Es la sentencia justa contra los que actúan mal.

 

¿Como se manifiesta la Ira de Dios?

 “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”

Romanos 1:18

 

La ira de Dios se manifestó cuando fue pronunciada la primera sentencia de muerte, cuando la tierra fue maldita y el hombre echado del paraíso terrenal, después, por castigos ejemplares tales como el Diluvio y la destrucción de Sodoma y Gomorra con fuego del cielo, o cuando el pueblo de Israel era infiel a Dios y se iba en pos de otros dioses, era castigado con la presión y el exilio. Pero, sobre todo, la ira de Dios fue revelada desde el cielo cuando su Hijo recibió todo el enojo de Dios por el pecado de toda la humanidad.

 

Dios jura por su ira

La ira de Dios es una perfección divina, esto queda demostrado claramente en el Salmo 95:11: “Por tanto juré en mi furor”. Hay dos motivos por los que Dios “jura”, al hacer una promesa (Génesis 22:16), y al anunciar un castigo (Deuteronomio 1:34).

 

En el primer caso, Dios juró en favor de sus hijos; en el segundo, para atemorizar a los impíos. Un juramento es una confirmación solemne (Hebreos 6:16). En Génesis 22:16, Dios dijo: “Por mi mismo he jurado”. En el Salmo 89:35, declaró: “Una vez he jurado por mi Santidad.” Mientras que, en el Salmo 95:11, afirmó “Juré en mi furor”.

 

Dios apela a su furor, o ira, como una perfección igual a su Santidad; ¡él jura tanto por la una como por la otra! Pero aún hay más: como que en Cristo “había toda la plenitud de la divinidad corporalmente” (Colosenses 2:9), y ya que en él lucen gloriosamente todas las perfecciones divinas (Juan 1:18), es por ello que leemos de “la ira del Cordero” (Apocalipsis 6:16).

 

Dios es fuego consumidor

La ira de Dios es una perfección del carácter divino sobre la que necesitamos meditar con frecuencia, presento al menos 3 razones para meditar en este atributo de Dios:

 

A. Dios rechaza el pecado: Nosotros siempre nos inclinamos a suavizar el pecado, a excusarlo y a consentirlo, pero ante Dios nadie pasará por inocente y cada pecado no traerá un castigo.

 

B. Dios merece respeto: Dios quiere que aprendamos a tener un temor verdadero hacia Él. “Retengamos la gracia por la cual sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor” (Hebreos 12:28,29). No podemos agradar a Dios a menos que tengamos “reverencia” a su Majestad y “temor” a su justa ira, para que tengamos temor a Dios debemos recordar a menudo que “nuestro Dios es fuego consumidor”.

 

C. Dios merece la Alabanza: Debemos elevar nuestras almas en ferviente alabanza por habernos librado “de la ira que ha de venir” (1 Tesalonicenses 1:10).

 

La venganza de Dios

No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.

Romanos 12:19

 

Cada uno de nosotros necesita orar y conocer como es Dios para no hacernos una imagen según nuestras propias ideas e inclinaciones malas. El Señor, en la antigüedad, se quejó de que “pensabas que de cierto sería yo como tú” (Salmos 50:21).

 

No debemos ignorar que un día Dios vendrá desde el cielo y mostrará toda su ira y venganza santa contra todos los que se oponen a El. ¿No es eso lo que dice el sgte. texto?

 

“Alabad, gentes (gentiles), a su pueblo, porque el vengará la sangre de sus siervos, y volverá la venganza a sus enemigos”

Deuteronomio 32:34

 

Y otra vez lo confirmamos con este versículo:

 

“Oí como la gran voz de una enorme multitud en el cielo, que decía: “¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios. Porque sus juicios son verdaderos y justos; pues él ha juzgado a la gran ramera que corrompió la tierra con su inmoralidad, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella. Y por segunda vez dijeron: “¡Aleluya!”

Apocalipsis. 19:1-3

 

Grande será el gozo de los santos en aquel día cuando el Señor afirmará su Majestad, ejercerá su poderoso dominio, magnificará su justicia, y derrotará a los rebeldes orgullosos que se atrevieron a desafiarle.

 

La Ira de Dios contra su Hijo

¡Qué angustiada estaba el alma de Cristo bajo el peso de los pecados de toda la humanidad! Su agonía cruel, su sudor de sangre, su gran clamor y súplica (Hebreos 5:7), su reiterado ruego “si es posible, pase de mi este vaso”, su último grito aterrador “Dios mío, Dios mío, ¿porqué me has desamparado?”, nos hacen ver cuan terrible es la Ira de Dios, que incluso fue ejecutada sobre el mismo Hijo de Dios, para salvarnos, porque la paga del pecado es la muerte y sin la sangre no hay rescate!!

 

Cristo estaba angustiado, no porque lo matarían físicamente, porque el era valiente y no temía a la muerte, la angustia era porque estaría separado de Dios y castigado por su Ira, a causa del pecado, porque Cristo aunque es Santo se hizo maldito para tomar nuestro lugar. Esto nos hace meditar, si Dios no tuvo compasión con su propio Hijo, y ejecutó la justicia y la ira sobre él ¿podrá salvar al que vive una vida cristiana tibia y sin frutos de arrepentimiento?

 

En la cruz se mostró la Justicia de Dios, la Ira de Dios y el amor de Dios, todos juntos al mismo tiempo, la Justicia, porque el pecado de la humanidad tenía que ser castigado con la muerte; la Ira, porque el juicio debía ser ejecutado y el amor, porque mediante el castigo justo, Dios mostró su amor hacia toda la humanidad entregando a su propio Hijo en la cruz para que podamos alcanzar La Salvación de nuestras almas.

 

Conclusión

A veces el el mar es suave y sereno, sin embargo, cuando es sacudido por la tempestad ruge violentamente. No hay nada tan dulce y tierno como la paciencia, la bondad y el amor de Dios, ni nada tan terrible como su ira cuando ésta se enciende. Así que, “huyamos” hacia Cristo antes que sea demasiado tarde, porque un día, vendrá la Ira de Dios y sus juicios serán cumplidos, así lo dice la palabra “huye de la ira que vendrá” (Mateo 3:7), no pasemos por alto esta advertencia, porque Dios es amor, pero también es fuego consumidor (Deuteronomio 4:24; Hebreos 12:29).

 

No pensemos que esta exhortación va dirigida a los inconversos. ¡Va dirigida a nosotros! No no basta con haber entregado nuestra vida a Cristo. ¡Tenemos que estar seguros que somos salvos por su Gracia! Pidamosle al Señor que escudriñe nuestro corazón y si tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados, que así sea.

 

En el día Final, será muy triste para quienes estuvieron toda una vida en la Iglesia pensando pero llevaban una doble vida, una cristiandad tibia, sin compromiso, sin obras y sin frutos, pensando que eran salvos, pero no lo eran, a ellos El Señor les dirá “nunca les conocí, aparténse de mí, hacedores de maldad ” (Mateo 7:23). Que no seamos uno de ellos, sino que vivamos para Cristo examinándonos y confesando nuestros pecados diariamente y siendo fieles a Dios.

 

Estudio Bíblico escrito y dictado por: César Angelo.

 

Si quieres aprender más, te invito a leer los otros Atributos de Dios:

Estudio Bíblico: “Conociendo a Dios”

Primera Parte: “Los atributos de Dios

 

BIBLIOGRAFÍA:

La Biblia RV1960 – La Biblia TLA

Libro “Los Atributos de Dios” de Arthur Walkington Pink

 

 

Atte. César Angelo.

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